sábado, 5 de octubre de 2013

Planificación Estratégica en el sector Seguros, Anticipación o Esperanza

Cualquier empresa que se aprecie de ser seria en su desarrollo, practica la planificación estratégica, aun cuando las nuevas tendencias no la llaman así, pero al final, el objetivo es el mismo, prever escenarios posibles a corto, media y largo plazo, que pueden afectar el desarrollo de la empresa y que puedan poner en riesgo el logro de los objetivos tasados por la empresa.
Definir un plan estratégico para una empresa de seguros, en un mercado como el Venezolano, no es tarea fácil, sobre todo, cuando quienes dirigen las empresas, mantienen una mirada de corto plazo y no de permanencia y consolidación; y cuidado, consolidación no necesariamente significa permanecer en el primer lugar, más bien, consolidación significa, en un entorno como el Venezolano, sobrevivir de manera triunfante a la sinuosa y antojada decisión del estado.

La práctica establece, que una planificación estratégica correcta, debe contener varios puntos importantes, sin importar el género de la empresa, es decir, que tiene una estructura conocida y que se debe respetar de una u otra forma, para garantizar que dicha planificación contara con una ruta correcta y alcanzable. Estos pilares son: Objetivos alcanzables y medibles, Deben ser racionales e integrables al entorno, Deben dar a la empresa un valor diferenciador que sea sostenible en el tiempo, y finalmente, debe ser lo suficientemente flexible para adaptarse a los cambios externos que puedan surgir durante la ejecución de la planificación.

Quizás muchos comiencen por pensar, que lo principal es definir la Visión y la Misión, pues me permito decirles que eso es vieja y obsoleta práctica, hoy en día, lo primero que se debe tener claro, es en qué mercado estamos y que es lo que hacemos. Dejemos por sentado, que nuestros accionistas esperan rentabilidad, que nuestro personal espera estabilidad y que nuestros clientes esperan buen servicio, eso está cantado desde el inicio de la empresa. Pero, ¿En qué mercado estamos inmersos? ¿A que nos dedicamos? ¿En qué somos especialistas?. Todas las empresas del mercado asegurador Venezolano, venden los mismos productos y servicios, padecen de los mismos síntomas de acartonamiento, aunque se gasten millones en promover publicitariamente una imagen de algo distinto, lamento decirles que esa estrategia no funciona más en este país, pues el Venezolano sabe de sobra, que podrá conseguir lo que busca en cualquier empresa del mercado.

Partiendo de esa premisa, entonces lo importante es definir una oferta de valor diferenciadora, que aun cuando se comercialice el mismo producto que el resto de la competencia, haga que los clientes y prospectos, sientan y reciban una oferta distinta.
Otro punto importante y al que hacíamos referencia anteriormente, es la flexibilidad de la estrategia, si no permitimos un monitoreo constante de lo que se hace y lo que ocurre al otro lado de la calle, lamentablemente fracasaremos rápidamente, esto ocurre porque necesitamos tener claro cuál es nuestro punto de partida y los recursos con los que contamos y al mismo tiempo, conocer claramente hacia dónde vamos y que queremos lograr; definido esto, debemos ir mirando el camino, para poder esquivar los obstáculos y nunca perder el norte de nuestra planificación.

Está claro, que entonces debemos permitirnos crear distintos planes dentro de la estrategia, pero estos planes, deben ser integrables, es decir, que se complementen unos a otros en la consecución de los objetivos finales, de lo contrario, posiblemente canibalicemos los recursos internos de la empresa y perdamos el norte, pues estaremos más pendiente de pelear internamente, que en mirar el camino y evitar los riesgos que se presenten. Esto es lo que regularmente ocurre en las empresas.

En otra publicación de este blog, comentábamos acerca de los crecimientos que se experimentan en el mercado o más bien, en la alegría efímera con la que algunos directivos de empresas se llenan la boca. Cuando hablemos de crecimientos, tratemos de no hacer referencia al crecimiento de primas solamente, si no vamos a aclarar que es neto de inflación; otro detalle es que nunca hacen referencia al crecimiento en número de clientes o en el índice de crecimiento de pólizas por cliente, claro, ninguna empresa está pendiente de eso. Pues ya es hora de comenzar a mirar bien las actividades comerciales de la empresa, no todo puede ser convenciones para los intermediarios y meter prima a lo loco, pues al final, el crecimiento pudiera ser solo de papel y problemas.
La estrategia de crecimiento de una aseguradora, debe considerar no solo el tema financiero, sus ingresos y el profit que se espera, también debe considerar temas de incremento del índice de pólizas por cliente, el incremento neto de vidas en la cartera, pues constantemente vemos como se omiten estos KPI al perder la vista en el total de prima cobrado, incluyendo indexación de sumas aseguradas y los consabidos ajustes de tasas.

Reten sus propias capacidades y las de la empresa, al generar nuevos retos, al mirar el mercado fuera de la caja, desde 10000 pies de altura, considerando las variables que antes no se tomaban en cuenta.
Si no están dispuestos a autocuestionar su propia gestión como gerentes de las empresas, entonces les recomiendo tomar la planificación del año pasado y actualizar las fechas y cambiar la primera página para ponerle el mismo título con el próximo periodo, pues no tiene para más, ni usted como gerente ni la empresa que dirige.
Pero si efectivamente está viendo las cosas desde otra perspectiva, si esta autocuestionando su propia gestión y se permite discutirlo con su equipo de trabajo, entonces usted y su empresa están listos para emprender un nuevo camino, para recorrer una ruta en mares tempestuosos, pero con la garantía de poder llevar la nave hasta el puerto.

Las estrategias en regatas a vela, cuestionan durante toda la carrera al patrón y a todo el equipo que maneja el barco, permitiéndose errar, pero sobre todo, dándose la oportunidad de rizar las vela o cambiarlas para aprovecha el viento, ese mismo viento que constantemente cambia durante la travesía, ese viento que le obligará a dar bordos uno tras otro para poder alcanzar la boya que le indicara u  cambio de ruta, esa ruta que lo enfilara a usted, su tripulación y su barco a la línea de llegada.


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