Desde el año 2010, la industria
aseguradora en Venezuela, se ha visto afectada en su desarrollo. Viendo estas
afectaciones desde el punto de vista Comercial y de evolución del propio
mercado, la promulgación de la Ley en el 2010, prohibió la comercialización de
pólizas de seguros por medio del canal de Banca-Seguros, lo que dejo sin acceso
a seguros directos a más de un 83% de la población Venezolana, considerando que
este canal utiliza el fraccionamiento de prima como su principal atractivo, además
del bajo costo de las pólizas que se comercializaron en su momento.
Dicho esto, la SAA, decidió
lanzar o mejor dicho, obligar a las aseguradoras, a comercializar productos “Solidarios”
de Salud, Vida, Funerario y Accidentes Personales. A cada compañía le fue
impuesta una cuota que debería cumplir cada año, algo parecido a la Gaveta
Hipotecaria de los bancos.
Luego se desato una persecución implacable
contra segmentos de productos, que tradicionalmente, las aseguradoras mantienen
en sus portafolios, considerando la alta demanda de la que son objeto, a saber,
pólizas de Salud.
La SAA, lanzo de forma
inconsulta, la “Póliza Única de Salud” sin considerar, según los expertos,
elementos básicos del diseño actuarial de una póliza, lo que de alguna forma,
ha provocado que aseguradoras tradicionales en este segmento, desistieran de
continuar.
Poco a poco, la SAA y el actual
gobierno, ha aportado de forma exitosa, incentivos para destruir al mercado de
seguros, pero las aseguradoras y quienes la representas, han sacado a relucir
sus dotes de ingenio, manteniendo el mercado en crecimiento, elaborando nuevos
productos, alternativas que se acoplan a las necesidades de los venezolanos.
Otro gran abismo a superar, es el
impacto de la inflación, aunque el nuevo ministro de economía insista en que no
hay tal, en el desarrollo del segmento de pólizas de automóvil. Las
aseguradoras entendieron rápidamente, que con los perversos efectos del dólar paralelo
sobre los pocos repuestos y piezas que se logran conseguir en el mercado, había
que recortar las vigencias de las pólizas, por una parte, para poder ajustar
las condiciones de las pólizas en cada vigencia, considerando que la ley
vigente de seguros, impide hacer ajustes de condiciones mientras este activa la
vigencia. Esta reducción de vigencias, ya tiene un bets practice en el mercado
Suramericano, con la experiencia Argentina, quienes son los predecesores de
este modelo, con el cual, lograron mitigar el efecto de inflación y hoy en día
comercializan pólizas de auto mensuales.
Este modelo de vigencias menores
a un año, también permite mantener al día la suma asegurada del vehículo, que
en estos momentos de crisis, se convierte en una parte importante del
patrimonio de cada venezolano.
Para completar con las políticas de
las SAA, ahora se promulga una modificación de la ley y la derogatoria de la
Ley de contratos de seguros, donde nuevamente, lejos de promover y estimular el
mercado de seguros y enfocarlo a estratos socio económicos más desfavorecidos,
lo que logran es que la oferta de las aseguradoras se haga cada vez menor.
Con esta nueva Ley, que entrara
en vigencia efectiva en 9 meses, considerando los plazos que tienen las
aseguradoras para ajustarse al nuevo esquema, el costo de las perdidas parciales podrán llegar al 100%
de la suma asegurada, pues se elimina la Pérdida Total Técnica, que se declara
cuando el costo de reparación del vehículo, supera el 75% de la suma asegurada
del mismo.
Esto provocara que las
aseguradoras, dejaran de comercializar la conocida “Cobertura Amplia” quedándose
solamente con la Pérdida Total y las pólizas de Responsabilidad Civil de Vehículos.
Poco a poco, las ofertas de las
aseguradoras se reducirán, dejando con pocas opciones a los venezolanos, que
carecen de un sistema de salud público de calidad, que ven como su patrimonio
se destruirá con el pasar del tiempo sin poder resguardarlo de alguna forma.
Los costos de los seguros son altos, pero hay aseguradoras que están pensando
distinto.

