sábado, 4 de octubre de 2014

¿Debe evolucionar el mercado de seguros en Venezuela?, ¿De quién depende esta evolución?

Primero que nada, quiero disculparme con los asiduos lectores, por este lapso tan largo de tiempo sin publicar. Otros menesteres han ocupado mi tiempo, pero ya estoy retomando el compromiso con todos ustedes.
Mil disculpas.

Antes de empezar, quisiera invitarlos al XVI Encuentro Internacional de Seguros, a celebrarse en Caracas, Venezuela, el próximo 14 de Octubre, para inscripciones y mayor información por favor visiten www.camaraseg.org 


Hace poco leí una publicación en LinkedIn donde de alguna forma, se cuestionaba el mercado de masivos en seguros, particularmente en Suramérica. Creo que en el caso de Venezuela, la realidad nos está llevando a generar nuevas ideas. Siempre dicen que las dificultades y coyunturas son cultivo de oportunidades y genialidades.

Hasta el 2010, Venezuela tenía un emergente y próspero mercado de masivos, particularmente en el canal de Banca-Seguros, debido a implementación de estos modelos con bancos influenciados desde sus casas matrices en el exterior, donde estos modelos son comunes. Ese fatídico año, el gobierno promulgo la vigente Ley del mercado asegurador, donde específicamente se prohíbe la actividad por el canal de Banca-Seguros, provocando una contracción importante de este segmento en cuando a comercialización de pólizas individuales se refiere.

Aun así, algunas empresas de seguros, pusieron rápidamente sus ejecutivos a trabajar en modelos de distribución alternativos, que pudieran generar rápidamente primas que compensaran el prohibido modelos de Banca-Seguros. El desafío era grande y las oportunidades en ese momento se perfilaban escasas, esto debido a que el modelo tradicional de comercialización, estaba pasando por un momento esplendido si consideramos que la venta de vehículos 0 Kms estaba en el mejor de sus años y los dealers, asociados con aseguradoras, bancos y brokers, casi obligaban a los compradores de vehículos a adquirir las pólizas con ellos, so pena de que la entrega de su nuevo vehículo fuera un poco más larga.
De alguna manera, se especula que esto fue lo que provoco que el gobierno prohibiera el modelos de Banca-Seguros, pues algunos intermediarios independientes protestaron ante el ente regulador, pues no podían acceder a una tajada de ese prospero modelo de comercialización.

Surgen entonces para estos ejecutivos de las aseguradoras, los cuestionamientos de rigor de cara a la búsqueda del santo grial, lo primero fue entender que masificar el seguro significaba prescindir del pensamiento arcaico del modelo tradicional; lo segundo, entender que todo el tema de colocar las pólizas en los segmentos seleccionados, significaba un trabajo de distribución básico; y tercero, que los segmentos a los que estaban orientando sus esfuerzos, no estaban en su totalidad bancarizados.

Para además complicar más todo este tema, el ente regulador se ha convertido en algo un poco más que complicado en la aprobación de nuevos productos o de actualizaciones de productos vigentes, con lo que cualquier intento de colocar una nueva versión de alguna póliza, significa un larga espera y quizás, durante ese tiempo de espera, estos productos serian anacrónicos.

En resumen, El ente regulador, la distribución, la recaudación, las necesidades del segmento, son las aristas

de esta figura geométrica, de base cuadrada y que se unen en la proyección de los ángulos, la pirámide del masivo.

Ahora bien, volviendo al génesis de este artículo, ¿Debe evolucionar el mercado Venezolano? Pues obviamente la respuesta es simple, ¡Claro que sí!
Ya lo hemos conversado en artículos anteriores, donde dibujamos un poco lo que hoy ocurre en el mercado, una contracción del segmento corporativo, una inflación galopante, reducción del poder adquisitivo, mayor dinero en el bolsillo del Venezolano debido a la increíble escasez de productos de la cesta básica, reducción de las importaciones de artículos varios de consumo masivo y materias primas.

Con este escenario, lo que se viene encima es un proceso de fusiones de Corredores de Seguros y Sociedades de Corretaje, por decirlo de una manera sutil, a fin de reducir costos, aumentar el volumen de sus carteras, mejorar los procesos de emisión para simplificarlos y finalmente, garantizar la utilidad de sus accionistas. Todo para poder permanecer firmes mientras dure el huracán que tirara por tierra al débil. Pero no tendrá mucho sentido esto, si no se enfocan en entender cuáles son sus oportunidades de desarrollo y crecimiento mientras se hace más difícil mantenerse firme. Con la contracción del segmento corporativo, lo que posiblemente aumentara será la huida de talento en el país, un incremento de nuevo emprendimientos y PYMES. Pero lo que no cambiaría mucho, sería el segmento individual.

La anterior  es una de las evoluciones esperadas, la otra, las aseguradoras, quienes deben entender, que sus productos, no necesariamente son lo que el cliente quiere o necesita. Las aseguradoras deben cambiar su manera de pensar, su manera de ver el mercado y al cliente, pues este cliente tiene necesidades y estas necesidades cambian según el segmento socioeconómico que se esté mirando, por lo tanto, no podemos pretender que el mismo zapato le calce a todos por igual.

De lo que no hay duda, es que el mercado de seguros en Venezuela, tiene todo para dar ese paso que inicie con el proceso evolutivo, aunque también estoy convencido que algunos actores ya lo han entendido y han iniciado esta evolución.
No esperemos que el ente regulador cambie las reglas del negocio para dar inicio a los planes de cambio, quizás nunca lo haga y seguiremos perdiendo el tiempo. Promocionar e impulsar la cultura de seguros en el país, no es un principio de los modelos estatales paternalistas.

Si quieres que las cosas cambien, comienza por cambiar tu mismo


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